22–23 de octubre de 2026
Campus universitario Luisi Janicki.
America/Montevideo zona horaria

Pedagogías en contradicción: educación, cárcel y confluencias abolicionistas

No programado
20m
Campus universitario Luisi Janicki.

Campus universitario Luisi Janicki.

Ponente

Nadia Gutierrez (Arizona State University)

Descripción

Palabras clave: Pedagogía liberadora; Abolicionismo feminista; Pedagogía social crítica

Resumen
Mi experiencia como profesora en cárceles comenzó a finales de 2016, cuando tuve la oportunidad de co-facilitar un seminario sobre justicia e inclusión social en una prisión femenil en México, en el marco del programa Inside-Out Prison Exchange Program. A inicios de 2017 continué co-facilitando este seminario en otras dos prisiones para hombres. Enmarcando la pedagogía desde la cual desarrollo estas experiencias educativas en los postulados freirianos, acompaño las discusiones y los temas abordados en clase desde una dimensión política de la educación en contextos de encierro punitivo (ECEP), comprendiendo la experiencia educativa como un proyecto táctico que posibilita experiencias —aunque fugaces— de resistencia.
Podría decir que las experiencias de las que he formado parte reflejan ese potencial “transformador” de la ECEP, citado —me atrevo a decir— en casi el 99% de los artículos e investigaciones sobre el tema, y que al inicio de mi carrera yo misma enuncié como la principal bondad de la ECEP. Sin embargo, algunas experiencias también me llevaron a cuestionar críticamente los alcances de ese potencial transformador.
Recuerdo una sesión en la que, al abordar las condiciones de vida en prisión y las formas de gubernamentalidad al interior del penal, se generó un ambiente de silencio y tensión que dejó a mi pareja pedagógica y a mí profundamente descolocadas. Al día siguiente, la subdirección nos informó que varios estudiantes se habían sentido incómodos e inseguros de continuar con el curso. A partir de ello, comprendí que ciertos temas pueden percibirse como “peligrosos” por su potencial para alterar el orden penitenciario, y que ejercer la docencia en contextos de encierro implica sostener una práctica pedagógica que resiste la violencia estructural de estos espacios mientras busca construir horizontes de dignidad y humanización.
A partir de esto, mi conceptualización del sentido de la ECEP ha ido tomando formas más matizadas. Ya no se centra únicamente en la idea de “transformar”, pues esta noción, aunque potente, puede resultar problemática. En contextos de encierro, hablar de una educación que transforma puede implicar, sin quererlo, una apuesta desmesurada, e incluso lo que en otros espacios he llamado una “trampa”: ¿es realmente posible en el corto plazo modificar la violencia estructural, la lógica sistémica de la cárcel o la racionalidad punitiva? Más aún, este discurso puede caer en lógicas reproductivas de una narrativa médico-psiquiátrica-curativa que patologiza a las personas en prisión al construirlas como “anormales” a quienes hay que corregir (Foucault, 2008).
Es cierto que las experiencias educativas en prisión pueden generar transformaciones en los niveles individual, institucional y estructural. Sin embargo, es necesario preguntarse si lo que buscamos es realmente transformar las opresiones interseccionales o, más bien, desmantelarlas y abolirlas. Desde esta perspectiva, una de las críticas frecuentes al campo de la ECEP es que, en un sentido muy bourdieusiano, la escuela en la cárcel no hace más que participar en la reproducción de un orden social dominante y violento. Mi inserción en el pensamiento y praxis abolicionista es reciente. A lo largo de mis dos años como doctoranda en ASU, he llegado a comprender el abolicionismo como una apuesta ético-política que no busca transformar, ni reformar las opresiones para hacerlas más “humanas”, sino desmantelar las estructuras que producen castigo, exclusión y muerte prematura.
Esto me ha colocado en un lugar tensionado como docente en cárcel, y esta contradicción es la que me ha invitado a cuestionarme de manera permanente, ¿cómo podríamos construir un sentido abolicionista de la ECEP?, ¿acaso nuestra mera presencia allí, impartiendo clases o talleres, o cualquier otra ‘actividad educativa’ que llevemos a cabo, no constituye un fundamento para la reproducción y legitimación no solo de la acción pedagógica como violencia simbólica, sino también de la acción punitivo-carcelaria como violencia autorizada? ¿Qué posibilidades y límites tiene la educación en contextos de encierro desde una perspectiva abolicionista? ¿Cómo pensar la educación cuando el horizonte político es la abolición de la cárcel? “¿Cuál debería ser el sentido de la educación en estos contextos? ¿Es posible abrir grietas que trasciendan la reproducción de las lógicas carcelarias y punitivas? ¿Cómo podemos habilitar espacios y experiencias liberadoras dentro de un lugar que es inherentemente mortificante?
Si bien es cierto que, la escuela y la educación moderna nacen con la finalidad de reproducir el orden social hegemónico (Bourdieu y Passeron, 2008) y que, en este sentido, comparten con la prisión desde su origen el objetivo de producir cuerpos dóciles (Foucault, 2008), afirmo que el posicionarnos desde la pedagogía social crítica (PSC), específicamente en su íntima relación con la pedagogía liberadora, nos permite reconocer que la educación en prisión ha sido históricamente instrumentalizada al servicio del control, la disciplina y la reproducción de las lógicas punitivas sin que esto implique renunciar a disputarla como un campo de acción política y de resistencia. Incluso dentro de entornos coercitivos, persiste el potencial de abrir espacios para experiencias educativas que interpelen, habiliten, empoderen y resistan la opresión del encierro. En estos territorios se habita una realidad que existe en (contra de y a pesar del) encierro.
Así, en esta presentación, propongo pensar la ECEP desde la PSC, como una alternativa capaz de generar espacios de autonomía, pensamiento crítico y reconstrucción subjetiva, en los que las personas privadas de libertad puedan (re)construir (otras) identidades más allá de la criminalización y la estigmatización impuestas por el sistema penal. A través de prácticas basadas en el diálogo horizontal y la co-construcción de saberes, la ECEP puede devenir, así, una herramienta de resistencia y reivindicación de derechos (Henning, 2023). No obstante, esta posibilidad está constantemente amenazada por las condiciones estructurales del sistema penitenciario, que impone múltiples obstáculos, tanto administrativos como simbólicos, al acceso y desarrollo de procesos educativos significativos.
Habitamos, entonces, un espacio inevitablemente tensionado, inherente a la escuela en la cárcel (Suárez & Frejtman, 2012), donde la racionalidad pedagógica y la lógica punitiva coexisten en permanente fricción. Si bien las experiencias educativas en prisión no pueden erradicar por sí mismas la racionalidad del castigo, sí pueden cultivar territorios donde prevalezcan la dignidad, el cuidado radical y la posibilidad de reconocerse mutuamente como sujetos. En ese sentido, el valor de la ECEP no radica únicamente en una aspiración transformadora abstracta, sino en su capacidad de “habitar la paradoja” (Gaete & Acuña, 2022) como condición constitutiva del educar en contextos de encierro: enseñar y aprender dentro de una institución diseñada para controlar, disciplinar y producir sufrimiento. Habitar la paradoja no implica resolver esa contradicción, sino sostenerla críticamente, reconociendo que incluso en escenarios profundamente opresivos es posible abrir grietas para experiencias educativas que resistan la deshumanización y afirmen otras formas de existencia.
Desde esta perspectiva, el horizonte abolicionista permite repensar el sentido político de la ECEP más allá de la noción liberal de “transformación”. En diálogo con el abolicionismo feminista (Davis et al., 2022), sostengo que las contradicciones inherentes a la educación en prisión no deben evitarse, sino asumirse como espacios fértiles para la creación de alternativas ético-políticas. Así, es posible atender necesidades inmediatas de cuidado, apoyo y aprendizaje dentro de la cárcel mientras se trabaja para imaginar y construir un mundo sin prisiones. Desde esta reflexión, uno de los aportes centrales de la ECEP consiste en diferenciar la transformación de otras formas de resistencia: el rechazo a la violencia, la afirmación de subjetividades no domesticadas y la creación de espacios donde puedan ensayarse futuros más justos e inclusivos. La apuesta está en sostener prácticas educativas que interrumpan lo dado, resistan lo opresivo y hagan posible, aunque sea de manera fugaz, experiencias liberadoras frente a la violencia, el dolor y la deshumanización del encierro.

Referencias
Bourdieu, P., & Passeron, J.-C. (2008). La reproducción: Elementos para una teoría del sistema de enseñanza (2ª ed.). Editorial Popular
Davis, A. et.al. (2022). Abolition. Feminism. Now. Haymarket Books.
Foucault, M. (2008), Vigilar y Castigar (35ta ed.). Siglo XXI.
Gaete, M & Acuña, V. (2022). Paradojas y sentidos entre educación y cárcel. Experiencias de profesores chilenos/as. En Del Valle, C., Mierau, K., Riquelme, S., Pérez, B. y Albornoz, G. (eds). Horizontes convergentes I. Aportes transdisciplinarios al estudio del ecosistema de la marginación cultural, pp. 319-339. CLACSO.
Henning, B. (2023). La pedagogía de la cárcel y las posibilidades de la educación emancipatoria en contexto de encierro. Revista de La Escuela de Ciencias de La Educación (En Línea), 2(18), 66–83. https://doi.org/10.35305/rece.v2i18.791
Suárez, D. & Frejtman, V. (2012). Entre la Cárcel y la escuela: Campo de tensiones para la inclusión educativa [Between Prison and School: Field of Tensions for Educational Inclusion ].Centro de Cooperación Regional Para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe.

País Mexico
Correo electrónico nadiagutierrez@asu.edu
Modalidad de inscripción de la ponencia Taller de sistematización de experiencias

Autor

Nadia Gutierrez (Arizona State University)

Materiales de la presentación

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