Ponente
Descripción
La presente sistematización de experiencias surge a partir de la práctica de acompañamiento educativo desarrollada por la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República en el marco del convenio Udelar–Instituto Nacional de Rehabilitación, orientado a garantizar el derecho a la educación superior de personas privadas de libertad en Uruguay. Desde este trabajo situado, el aula universitaria en contextos de encierro aparece no solo como espacio académico, sino como territorio de disputa entre la lógica emancipadora del conocimiento y los métodos punitivos (sistemas de premio/castigo) que estructuran el sistema penitenciario.
En un escenario regional atravesado por el fortalecimiento de proyectos punitivistas, donde la expansión del castigo convive paradójicamente con el crecimiento de políticas educativas en cárceles, la universidad pública asume un papel central en la ampliación de derechos humanos. La presencia de la Udelar en las unidades penitenciarias representa una intervención política y pedagógica que busca producir condiciones para que sujetos históricamente excluidos puedan acceder a procesos formativos universitarios, construir ciudadanía y disputar sentidos sobre sus trayectorias vitales.
Sin embargo, esta ampliación de derechos se encuentra atravesada por una tensión estructural fundamental: el mismo dispositivo que habilita el acceso a la educación superior incorpora mecanismos de redención de pena mediante la aprobación de unidades curriculares. En términos concretos, el estudio puede traducirse en reducción de condena, configurando una lógica donde el saber corre el riesgo de convertirse en instrumento de progresividad penitenciaria más que en experiencia de transformación subjetiva.
Desde la práctica cotidiana emergen así interrogantes centrales sobre el vínculo entre educación, castigo y subjetividad. La posibilidad de reducción de pena mediante la escolaridad favorece en muchos casos trayectorias marcadas por estrategias de acumulación: inscripción intensiva en cursos, priorización de aprobaciones rápidas y participación orientada por beneficios jurídicos concretos. Esta realidad instala una tensión pedagógica profunda entre “habitar” la formación universitaria o simplemente “transitar” la pena a través del estudio.
Habitar la formación implica la apropiación subjetiva del espacio universitario, el desarrollo de pensamiento crítico, la construcción de identidad estudiantil y la posibilidad de que el aula funcione como territorio de libertad simbólica en medio del encierro material. Transitar la pena, por el contrario, supone una relación predominantemente instrumental con la educación, donde el conocimiento se reduce a recurso administrativo dentro de una lógica de premios y castigos.
La sistematización propone problematizar esta dicotomía no desde una mirada juiciosa y moralizante sobre las motivaciones estudiantiles, sino desde una reflexión crítica sobre las condiciones institucionales que modelan la relación con el saber. La pregunta no es por qué ciertos estudiantes priorizan la redención, sino cómo la propia arquitectura del convenio puede favorecer vínculos utilitarios con la educación y cuáles son las posibilidades pedagógicas reales de transformar esas trayectorias en procesos formativos más profundos.
En este marco, las pedagogías centradas en el deseo de saber, el amor por el conocimiento y la emancipación subjetiva encuentran límites y desafíos específicos. Las tradiciones críticas de las ciencias de la educación han sostenido históricamente la importancia del deseo como motor del aprendizaje; sin embargo, en contextos de privación de libertad, estas categorías deben ser revisitadas a la luz de urgencias materiales, condiciones de encierro y estrategias racionales de supervivencia institucional.
La noción de “conquistar” el deseo por el saber se plantea aquí como interrogante pedagógico sobre las posibilidades de sostener procesos universitarios significativos en estructuras donde el rendimiento académico adquiere valor jurídico directo. Esto obliga a repensar el rol docente no sólo como transmisor de contenidos, sino como actor político-pedagógico encargado de preservar la autonomía universitaria frente a las tendencias burocratizantes del sistema penal.
El Circuito Universitario desarrollado por la Udelar en diversas unidades penitenciarias constituye, en este sentido, una infraestructura fundamental para sostener espacios donde la lógica académica pueda disputar terreno a la lógica del castigo. No obstante, la coexistencia entre normativas universitarias y penitenciarias produce tensiones constantes en torno a autonomía, vigilancia, conectividad, tiempos de estudio y construcción de identidad estudiantil.
La experiencia desarrollada desde la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración adquiere una particularidad (y oportunidad) adicional: enseñar disciplinas como economía, administración o contabilidad en contextos de encierro supone también disputar el sentido de herramientas tradicionalmente asociadas al orden y la gestión, resignificándolas como instrumentos de comprensión crítica de desigualdades estructurales, ciudadanía y autonomía.
Esta sistematización sostiene que el principal desafío de la educación superior en cárceles no radica únicamente en ampliar acceso, sino en garantizar condiciones para que la universidad no sea reducida a mera administradora de certificaciones para la progresividad penal. La defensa del rigor académico, la exigencia intelectual y la construcción de espacios pedagógicos autónomos aparecen como condiciones indispensables para evitar formas asistencialistas o versiones degradadas del derecho a la educación superior.
En definitiva, la tensión entre habitar la formación o transitar la pena expresa una disputa central sobre el sentido mismo de la universidad en contextos de encierro. ¿Es posible construir deseo de saber cuando la estructura institucional premia resultados cuantificables? ¿Cómo sostener autonomía universitaria dentro de dispositivos diseñados para el control? ¿Qué estrategias permiten transformar trayectorias inicialmente motivadas por incentivos jurídicos en procesos de apropiación crítica del conocimiento?
Más que ofrecer respuestas cerradas, esta propuesta busca abrir un debate crítico sobre las posibilidades, límites y contradicciones de la educación superior en cárceles como política pública de derechos humanos. Frente a la expansión contemporánea del punitivismo, la universidad pública se enfrenta al desafío de sostener aulas que no administren únicamente condenas, sino que habiliten experiencias reales de construcción de identidades políticas, procesos de subjetivación y pensamiento crítico.
Así, la educación superior en contextos de encierro no debería reducirse a un mecanismo técnico de redención, sino afirmarse como práctica política capaz de disputar el sentido del encierro y de producir, incluso entre muros, nuevas formas de libertad.
| País | Uruguay |
|---|---|
| Correo electrónico | julieta.amaro13@gmail.com |
| Modalidad de inscripción de la ponencia | Taller de sistematización de experiencias |