22–23 de octubre de 2026
Campus universitario Luisi Janicki.
America/Montevideo zona horaria

Estudiantes Universitarios “trancados”: una experiencia etnográfica en las cárceles uruguayas de la contemporaneidad.

No programado
20m
Campus universitario Luisi Janicki.

Campus universitario Luisi Janicki.

Ponente

JUAN FALCÓN

Descripción

El objetivo de la presente ponencia es compartir y poner en diálogo con la comunidad EITICE, la experiencia etnográfica que surge de mi intervención en un proyecto de investigación social, en el cual participé en el rol de pasante en el marco de la Licenciatura de Ciencias Antropológicas de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE). Dicho proyecto se enmarca en un proceso de gestión de políticas universitarias a raíz de un Convenio Específico (2020) firmado entre la Universidad de la República (Udelar) y el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), para garantizar el acceso a los estudiantes universitarios privados de libertad (EUPL). El proyecto en cuestión se titula; “Oferta, cursado y después. Aportes a la discusión sobre enseñanza universitaria en cárceles” y tiene como objetivo general, analizar el modo y los fundamentos sobre los cuales se basa la expansión de la educación superior en cárceles uruguayas, y su ajuste con las necesidades, intereses y trayectorias educativas de estudiantes que cursan carreras del Área Social y Artística en privación de libertad, y su egreso del sistema penitenciario.

El objetivo específico de la pasantía fue llevar a cabo un proceso de trabajo de campo en el centro universitario (CU) de la Unidad Nro. 04 Complejo Penitenciario Santiago Vázquez (U4). Las dos grandes técnicas utilizadas, fueron la observación-participante (O-P) y las entrevistas en profundidad semi-estructuradas. Para la primera de ellas, es importante decir que la subjetividad desempeña un papel activo, ello no quiere decir que sea una caja negra que no resista análisis con las tensiones inherentes a ella, sino que la técnica permite recordar en todo momento, que se participa para observar y que se observa para participar, el involucramiento y la investigación no son opuestos, sino partes de un mismo proceso de conocimiento. El trabajo de campo en sí mismo, consistió en viajar en nueve oportunidades desde la Udelar al CU de la U4 para realizar O-P y entrevistas etnográficas a los EUPL y a los estudiantes liberados de cárceles.

En cuanto a las tareas realizadas, se destacaron los diarios de campo. Papel y lápiz para tomar nota de los elementos en tanto descripciones generales, hechos o situaciones que de alguna forma llamasen la atención como dato etnográfico, y que posteriormente sirvieron como disparadores para elaborar el registro de campo. En ese sentido, realicé para cada una de las nueve idas, una descripción densa para cada día, de este modo, he podido describir la secuencia del proceso de sumersión en el terreno como actor-observador. En el CU, inicialmente uno no tenía más que un termo, mate, papel y lápiz, en un espacio libre de celulares que interviniesen en las personas, lo que quedaba entonces en ese tiempo era dar lo más elemental humano; la palabra, la escucha, el intercambio de saberes. A continuación, se comparte un fragmento de la descripción densa número uno, la cual relata el proceso del primer acceso al campo:
Había que estar a las ocho am en el Campus Universitario, el equipo estaba compuesto por seis personas; el chofer, las dos referentes y los tres pasantes. Llegamos a eso de las nueve a la cárcel y dejamos nuestros celulares afuera; -“por ahí entran los familiares de las PPL”, comenta una referente. Había en la puerta, una larga fila de mujeres esperando. El proceso de acceso a la cárcel es similar a cruzar una frontera, en un espacio cerrado, una cinta para escanear pertenencias y otra cinta para escanear cuerpos. Luego, continuamos por el acceso central que hay debajo de una gran pérgola, entre portones de rejas y un cartel que dice PARE en letras negras con fondo blanco, allí entregamos nuestras cédulas de identidad y firmamos en un cuaderno. Desde el acceso principal, a unos pocos metros, giramos hacia la izquierda en dirección al polo industrial, allí pasamos por una deshabitada cancha de frontón a mano izquierda, y a mano derecha una vivienda de planta baja con ventanas enrejadas y largas cuerdas con ropa tendida. Había PPL a la vuelta, trabajando, en jardinería, en la construcción, yendo y viniendo, con picos, palas, carretillas, algunos custodiados y otros “libres”. Seguimos caminando al menos una cuadra más, llegando a la cancha de fútbol once, debimos girar hacia la izquierda, allí pasamos por unos pasillos angostos donde había talleres con abundante olor a metal recién cortado, para luego acceder a una bocacalle, desde donde se veía el CU y pegado a este la UTU, en el patio de esta última había por lo menos quince PPL, mientras que en el patio de la Udelar había tan sólo dos estudiantes sentados afuera, las referentes nos presentan, luego entramos y seguimos la ronda de presentación. Sumados los operadores INR, conté treinta personas y unas veintisiete computadoras. El lugar quedaba chico, había cinco largas mesas de madera, sillas de plástico, un par de palosantos encendidos y en un rincón, un escritorio en forma de L que decía “Udelar” en una hoja A4. -“Ellos son de la Comisión”, nos comentaron. Esto es, un grupo de EUPL que funciona como apoyo a la enseñanza, tienen habilidades con la tecnología y son estudiantes avanzados que pueden de alguna forma orientar a los que recién empiezan. Allí, conocimos a un estudiante de arquitectura que nos dibuja en un papel el plano general de la cárcel, algunos módulos en forma de H, otros en forma de O y luego nos identifica cuáles están más “picantes” (…) “el cuatro está mal y el siete muy bien”. En estos primeros minutos, se respiró en el aire del CU una muy buena convivencia, y noté gran receptividad por parte de los estudiantes cuando llega gente “del afuera” (registro de campo: 15 de Agosto de 2025).
Luego, a este kit etnográfico se le sumó, con la enorme responsabilidad que eso conlleva, un grabador, consentimientos informados y pautas de entrevistas. En el análisis de estas, he podido observar que la situación relativa al vínculo educativo es muy variable. Tanto en la cárcel, como en el afuera, hay distintos sentidos y estrategias para llevar adelante la cursada, hay experiencias que expresan sentirse “trancados” como también, hay quienes expresan que es posible sentir el avance, esa posibilidad, es el resultado de múltiples factores, algunos vinculados al tipo de cárcel, en todas las interacciones se mencionó a Punta de Rieles, como una cárcel que otorga autonomía, permitiéndole tener un CU mejor ponderado que el resto, mientras que en el Penal de Libertad, Udelar se retiró en 2025 por conflictos directos hacia docentes. O bien, aún con un CU activo, en el módulo cuatro de la U4, viven hacinados y bajo las lógicas del “brazo gordo”, según un estudiante de ciencias políticas; -“somos ocho por celda, la gente no entiende qué es estudiar. Me ven estudiando todo el día, y les cae gordito, y la luz prendida les cae más gordito, y que les diga que bajen el volumen, es imposible pensarlo” (entrevista a un EUPL: 26 de Setiembre de 2025). Existen otros factores vinculados, como por ejemplo el nivel educativo previo al ingreso a la cárcel, la gran mayoría de los EUPL de la U4 terminaron el liceo en la propia cárcel con ciertas dificultades en lecto-escritura y en el manejo de la computadora, allí la demarcación que identificó la operadora INR, entre un EUPL y otro que integra la comisión: -“son cuatro personas en la comisión, tiene tareas específicas de acompañamiento, para el que recién llega y no tiene idea lo que es una computadora, a veces no saben cómo prenderla, no sabe cómo mandar un correo, no sabe cómo entrar a EVA, no saben nada” (entrevista a operadora INR: 03 de Octubre de 2025).
A modo de auto-evaluación de la experiencia etnográfica, puedo asegurar que ha sido un hito en mi trayectoria educativa: un antes y un después. A pesar de las resistencias mentales que implica la sumersión en un espacio a priori marginalizado y estigmatizado por la violencia y la desigualdad, encuentro que ha sido una oportunidad gratamente interpelante. Ahora bien, dado que no es posible afirmar que exista en el Uruguay una línea de investigación etnográfica en cárceles como tal, resulta necesario proponer algún tipo de articulación entre el Departamento de Antropología Social y la Comisión Sectorial de Enseñanza y Educación Permanente de Udelar, con el fin de ofrecer prácticas a los estudiantes de antropología social las cuales sean enmarcadas en proyectos de investigación en curso, no sólo por la potencialidad de la disciplina en aportar puntos de vistas alternativos desde los márgenes de la teoría política para repensar de manera crítica el contexto de encierro, sino por el “baño de realidad” que habilita el acceso a las personas que viven bajo custodia de la responsabilidad del estado. En un punto, esta experiencia habilitó mi interés para que el proyecto de investigación de finalización de grado, haga foco en prácticas y sentidos en torno a la “reinserción” en trayectorias de cárceles en el Montevideo actual, y su relación con las políticas orientadas a la “protección” social de las personas.

País Uruguay
Correo electrónico juanmanuelfalconchavasco@gmail.com
Modalidad de inscripción de la ponencia Taller de sistematización de experiencias

Autor

Materiales de la presentación

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