Ponente
Descripción
Las intervenciones que realizan las Universidades públicas en las prisiones argentinas son “heterogéneas”, y sus procesos de institucionalización de los más variados. Desde proyectos de extensión inscriptos en una Facultad, hasta Programas institucionalizados en Áreas o Secretarías de las respectivas Universidades. En ese diagrama, el conjunto de prácticas que despliegan van desde sostener espacios culturales -coloquialmente definidos como “talleres”- hasta el desarrollo de Carreras de educación superior, pasando por propuestas de formación en oficios o el acompañamiento de proyectos para y/o con liberados/as.
Así, en el marco de un Proyecto de Investigación que responde a mi tarea como Investigador Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de la República Argentina (CONICET) y de la línea de investigaciones de la Dirección Socio-Educativa en Contextos de Encierro del Área de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Rosario, titulado “¿Después de la Universidad qué? Las (re)configuraciones identitarias en las trayectorias post-encierro de presos que transitaron el dispositivo educativo universitario en prisión”, hemos realizado una serie de conclusiones parciales a partir de indagaciones realizadas con estudiantes liberados que habían participado del dispositivo universitario durante sus prisionalizaciones. El caso que tomaremos para dicho análisis será el de la Universidad Nacional de Rosario.
En un primer momento, reconocimos que la Universidad se constituye, para los estudiantes liberados, como un “capital social flotante” configurador de una red de relaciones duraderas a la cuál se puede acudir al intentar resolver los problemas inmediatos de la liberación. Lejos de afirmar que dichas problemáticas sean resueltas o que el vínculo con la Universidad esté ligado a la continuidad de las trayectorias educativas, se distinguió la condición de “disponibilidad” como un elemento sustancial para acompañar prácticas que alejen a los estudiantes del radar del sistema penal (Manchado, 2025). En un mismo sentido, examinamos que la Universidad opera como una combinatoria de ciudadanías -universitaria y carcelaria- habilitantes de un movimiento identitario que permite reinventar o resignificar los estigmas carcelarios. Allí, distinguimos una hibridación entre una ciudadanía carcelaria y otra universitaria, que termina componiendo, en los estudiantes universitarios liberados, una ciudadanía política propia de las condiciones de producción de esa ciudadanía. Allí el rol de las Universidades públicas argentinas en general, y la de Rosario en particular propone, sobre el reconocimiento de una desigualdad preexistente en relación al acceso al Derecho Educativo, y la profundización de esas condiciones a partir del tránsito por la prisión y más allá de ella, escenarios pedagógicos promotores de una discusión, reflexión y productividad política. La Universidad aparecía entonces como un dispositivo de anclaje comunitario para el acceso a otros espacios o recursos -formativos, laborales, vinculares-; algunos de ellos operaban como factores significativos en los procesos de desistimiento del delito. Por tanto, la relación reconocida entre haber participado de una experiencia educativa universitaria y dichos procesos, debe ser leída en relación a la “existencia de determinadas condiciones estructurales” (Cid 2024, 1) y de las propuestas de gestión impulsadas, en este caso, por las distintas instituciones intervinientes -la prisión y la Universidad- (Manchado, 2026 a).
En ese sentido, y finalmente, iniciamos un último ejercicio analítico donde nos preguntamos sobre cómo los estudiantes liberados reconstruían los sentidos de la experiencia universitaria durante su prisionalización. Para ello, pusimos el foco sobre el lugar otorgado a las “salas universitarias” como eje de organización central de la propuesta de la Universidad Nacional de Rosario. Allí sostuvimos que examinar dicho aspecto, habilitaba a fortalecer la caracterización de pensar a la Universidad en el post-encierro como un capital social flotante pero también plegable; remitiendo esto a su condición de articulador, de generación de red, de habilitador y de plexo entre dimensiones que fueron construidas a partir de la experiencia intra muros, y que aparecen ahora como un horizonte de posibilidad extra muros. Uno que no imprime certezas pero tampoco desamparo, uno que reconoce la transformación de lo urgente en accesorio pero no por ello en dispensable, y uno que abre matices entre lo deseable y lo posible, siendo precisamente el plexo ese lugar que reconoce lo construido, que no olvida el proceso y que en ello deviene la configuración de una narrativa. Allí es donde la inscripción en una comunidad política -la universitaria- habilita proyecciones, o al menos permiten fortalecer caminos alejados de las redes del sistema penal (Manchado, 2026)
Por tanto, y luego de ese recorrido, la propuesta de este artículo es analizar los sentidos construidos por estudiantes universitarios liberados en relación a lo que la Universidad provocó en tres etapas diferentes de sus trayectorias vitales: sus procesos de prisionalización, la cercanía o el umbral de egreso y la etapa inmediata a sus liberaciones. Para ello, describiremos cómo se distinguen las acciones en relación a la construcción de una comunidad educativa en el encierro, en relación a la idea de un proyecto político ante la cercanía del afuera, y a la vinculación de esas trayectorias una vez recuperada la libertad ambulatoria. Es decir, la propuesta se acerca más a la desplegada con el análisis del rol de las “salas universitarias”, donde la perspectiva de la distancia permite analizar, tras el cristal de la experiencia intramuros, las implicancias en los sentidos del post-encierro; pero combinado aquí con analizar la dimensión de los vínculos con la Universidad en un presente continuo.
Nuestra hipótesis es que la tarea de la Universidad en prisiones consolida una comunidad educativa que construye referencia y grupalidad para disminuir los daños del encarcelamiento y las incertidumbres del afuera, que intensifica la propuesta de configurar un proyecto político que los incluya ante la cercanía del egreso, y que los procesos de vinculación, una vez que los estudiantes universitarios responden a la condición de liberados, se inscriben en un proceso ambivalente donde el alejamiento y el acercamiento son un movimiento constitutivo. Esto último, remite a causas multifactoriales: desde la imperiosa necesidad de resolver las urgencias y postergar las trayectorias educativas, a la propia incapacidad de una institución que entre la premisa de los procesos autonómicos, la inconsciente selectividad y las políticas de (no) financiamiento para problemáticas específicas, termina por configurar altos grados de desvinculación formal. La pregunta que persiste es si dichas desvinculaciones suponen un fracaso o una falla de los proyectos educativos en prisión, o son constitutivos de esos “movimientos truncos” que no se traducen en continuidades educativas pero sí en proyectos de vida que, sin estar estrictamente desvinculados de la ilegalidad, permiten estar alejado del sistema penal.
En términos metodológicos, trabajaremos con un corpus construido por 12 entrevistas en profundidad con estudiantes universitarios liberados, que han cursado una Carrera Universitaria durante un año lectivo o más mientras estuvieron prisionalizados, y hace un año o más que no han vuelto a reincidir penitenciariamente. En ese sentido, también analizaremos algunos documentos en los que se reconocen las estrategias implementadas por la Dirección Socio-Educativa en Contextos de Encierro para pensar el post-encierro, a los fines de poner en relación y diálogo con las percepciones referenciadas por los estudiantes universitarios.
Palabras claves: educación superior, prisiones, liberados
| País | Argentina |
|---|---|
| Correo electrónico | dr.mauriciomanchado@gmail.com |
| Modalidad de inscripción de la ponencia | Laboratorio de investigación |