Ponente
Prof.
Francisco Bustamante
(Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Universidad de la República)
Descripción
La ponencia se inscribe en la modalidad del Taller de sistematización de experiencias.
El origen de la inquietud por los problemas que aquí se formulan nació en diálogos informales producidos después de clase. Siempre aclaro que mi rol docente consiste en garantizar el acceso a la educación de las personas privadas de libertad, por tanto, lo hago sin desmedro de las razones que hayan llevado a las PPL a estar en esa situación, como mi rol no es el de un fiscal, juez o comisario dejo de lado aquellas circunstancias. No obstante, en una atmósfera de reflexión y de emoción es muy probable que las PPL trasmitan sus vivencias respecto al proceso que han recorrido desde su encierro. En ese contexto comprobé la recurrencia de una serie de términos ligados a esa trayectoria. Esas palabras son: caída, confesión, pagar, redención, estigma. Al oírlas comprobé el impacto emocional de quienes las pronunciaban. En una ocasión propuse en un grupo pensar individualmente cómo resonaban esas palabras ligadas a su experiencia personal. No todo el mundo respondió, aunque las respuestas obtenidas fueron de una gran riqueza testimonial. Comprendí el esfuerzo doloroso para cumplir aquella tarea y luego de agradecer los resultados, desistí de continuar exigiéndola.
Propósito y atisbos metodológicos:
Me he propuesto indagar en los múltiples significados de estas palabras, ya sea compartiendo mis impresiones con las de mis EPL y otras personas. Tengo una enorme dificultad para separar el anudamiento de implicaciones que tiene esta búsqueda de sentido de las palabras y necesito compartir estos significados a los que creo haber arribado. Se trata mayormente del resultado de una perspectiva semántica y etimológica (mayormente en lengua latina o griega). También en el campo de la sociolingüistica en cuanto a cómo las palabras elegidas se vinculan a grupos de hablantes (según sexo, género, edad, nivel sociocultural, etc.) aunque ese es el aspecto que hasta ahora menos he desarrollado. Por último contemplo el aspecto pragmático, o sea, qué hace la gente con las palabras, como las usa y para trasmitir qué significados en qué diversos contextos sociales.
Estos son algunos de mis resultados fruto del intercambio con EPL, con liberados y docentes y personas implicadas con la educación en contexto de encierro:
La caída por lógica señala el inicio de la historia (algunas respuestas señalan que la experiencia de ser PPL significa un cambio indeleble en su identidad personal). Una caída siempre significa una falla, no está previsto que la persona llegue al suelo. También implica un dolor, una herida, una mancha, un alto o detención. Personalmente, me afloraron a la mente imágenes confinadas (¿o aprisionadas?) en mi inconsciente desde la infancia (¿u obsesión madura?), me vino la imagen de los ángeles caídos, castigo terrible por rebelarse a Dios. Como sea, de las muchísimas sugerencias que dispara la palabra casi no existen connotaciones positivas a esta palabra, salvo las que se refieran a la disminución de algo nocivo. Quedaría claro que la caída es el comienzo de un camino de sufrimiento.
La confesión es la admisión de un hecho oculto a la que se llega voluntariamente o bajo presión. Esa aceptación de los hechos equivale a fijar una verdad, una versión definitiva de la historia. A quien confiesa lo acompañará una estela de deshonra por haber reconocido algo que normalmente no debería haber hecho. La confesión es un discurso dirigido a otro, una figura de autoridad, un juez, un cura, un maestro. Un discurso que puede implicar a otros, cargar con toda la responsabilidad por los actos o culpar a otros. La presión ejercida para exigir la confesión puede variar desde la mera confrontación verbal al acoso psicológico o en su extremo, la tortura, práctica ilegal en los tiempos modernos pero que fue método legítimo durante los siglos anteriores. La tortura acompañó durante siglospo a las confesiones, es una palabra que proviene del latín que significa “torcedura”, que testimonia los métodos físicos usados para forzar las declaraciones.
También la confesión tiene un notorio trasfondo religioso que emparenta la admisión de la culpa legal al terreno del pecado y por ende, a la ofensa a Dios o a un ser superior.
El verbo pagar se usa con frecuencia para referirse a una forma de compensar la perpetración de un delito. Es propiamente la pena en términos jurídicos, palabra ésta también ambivalente porque si originalmente se entendió como la sanción correspondiente a la infracción de una norma, luego se amplió al efecto que ese castigo producía y pasó a significar también un dolor intenso. Volviendo a pagar, proviene del latín 'pacāre' que significa apaciguar', 'calmar', 'satisfacer' y que a su vez viene de 'pax' Con lo que se puede inferir que en la mentalidad predominante liga la aplicación de castigos a las infracciones con la armonía social. La noción de pago implica la de deuda. Equiparar la ejecución de un delito a la obligación de un pago comercial con el trasfondo del sufrimiento de la persona penada es resultado de concepciones punitivistas. Un operador penitenciario refiría que algunos de sus compañeros de trabajo decían a PPL: «Estás en una cárcel y tenés que sufrir». Las quejas de sectores sociales respecto a la menor evidencia de condiciones humanitarias dirigidas a PPL o a liberados reflejan la misma visión.
Redención no es un término que abunde en el léxico de las PPL aunque todas entienden su significado, especialmente en el sentido de disminución de la pena a partir de trabajo y/o estudio. Lamentablemente, la LUC en un zarpazo conservador y punitivista redujo muchas de las condiciones para redimir las penas. Nuevamente se está con una palabra que tiene un trasfondo tanto comercial como religioso porque viene del verbo latino 'redimere' que significa volver a comprar, pero que en la antigua Roma se aplicaba al pago de un rescate para la liberación de un esclavo. Los primitivos cristianos rápidamente comenzaron a llamar “redentor” a Jesús significando que su muerte había comprado la libertad para la vida eterna de los creyentes. El tema de Bob Marley “Redemption Song” es la voz de los liberados de la esclavitud en que se afirma: “¿no me ayudarías a cantar estas canciones de libertad? Porque lo que siempre tuve son canciones de redención” Elijo entender que esas canciones conducirían a la libertad porque serían una redención, puestos que ambos términos no se oponen.
Nuevamente aparece la esclavitud y el cristianismo ligados con la culta palabra de origen griego, estigma. Esta era la herida cicatrizada causada por un hierro al rojo vivo con el que se marcaba a los seres infames: proscriptos, criminales, esclavos. En el mundo antiguo a diferencia de América colonial, no existía la pigmentación para distinguir a los esclavos o sus descendientes. El significado cambió radicalmente cuando la palabra comenzó a usarse en el sentido de las llagas que imitando las heridas de Cristo surgirían en el cuerpo de los santos. Sin embargo, las PPL se refieren al estigma para referirse a la mala fama que responde a los prejuicios punitivista de la sociedad y se refieren a ella en el horizonte de su vida después de la liberación.
Una última expresión que quiero interrogar y problematizar es la Persona Privada de Libertad. Si bien su uso representa un avance tremendo de expresiones como la de preso o incluso reo, en cuanto éstas denotan un situación esencial y permanente, el empleo de un participio pasivo en la denominación sustitutiva señala una condición accidental y transitoria. No obstante, la privación de libertad hay que concebirla como una limitación a los derechos ambulatorios, en el entendido de que la libertad es una dimensión enormemente amplia de la vida humana y que nadie tiene ni el derecho, ni siquiera la capacidad, de limitarla absolutamente. La afirmación que hacen algunos y algunas EPL de que cuando se enfrascan en el estudio se sienten libres, debe ser tomada con el más amplio crédito y respeto. Quizá la argumentación interior no sea un consuelo demasiado efectivo para quienes se hallan en situación de encierro. Sin embargo, la afirmación de que esas personas no han perdido su completa libertad es un elemento de considerable dignificación de esa población y un compromiso de la sociedad en reducir en todo lo posible las condiciones materiales que mancillan la vida de encierro de ella.
---o0o---
| País | Uruguay |
|---|---|
| Correo electrónico | panchobustamante@gmail.com |
| Modalidad de inscripción de la ponencia | Taller de sistematización de experiencias |
Autor
Prof.
Francisco Bustamante
(Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Universidad de la República)
Coautor
Prof.
Juan Caggiani
(Facultad de Humanidades y Ciencias de la Unidad de Apoyo a la Enseñanza)