Ponentes
Descripción
Contexto local
En el año 2022, la tasa de homicidios de la ciudad de Rosario registró un incremento notable que fue representado por mujeres (si bien los varones siguen siendo mayoría). Ese año marcó un punto de inflexión; el número de mujeres asesinadas triplicó el promedio de los períodos anteriores, alcanzando un total de 64 víctimas, una cifra inusual y de carácter alarmante. Los registros significativos se vinculan, directa o indirectamente, con disputas de territorio por mercados de drogas ilegalizadas.
Dos años antes, a partir de 2020, algunos casos de esta índole, comenzaron a imputarse como femicidios en contexto de crimen organizado. Estos contextos evidencian que, la violencia por razones de género, no se limita al vínculo de pareja, expareja o al ámbito doméstico, sino que la desigualdad de poder se da en organizaciones de otro tipo y también puede dar lugar al agravante de femicidio.
Según investigaciones recientes (CELS, 2020; Cozzi, 2022), la participación de las mujeres en las denominadas organizaciones criminales se da, en su mayoría, desde posiciones de subordinación, ocupando los puestos más bajos. Esto las coloca en una situación de mayor vulnerabilidad, desempeñando tareas de alta exposición, en un contexto marcado por la feminización de la pobreza.
Asimismo, se registra un crecimiento del encarcelamiento de mujeres, de modo sostenido, en su mayoría por delitos vinculados a la llamada Ley de Drogas.
En este complejo escenario que coloca a las mujeres como protagonistas, nos preguntamos sobre la implementación de la prisión domiciliaria como medida alternativa al encarcelamiento. Si bien la normativa vigente prioriza su otorgamiento a mujeres que son madres (dejando por fuera a otros adultos referentes o responsables de tareas de cuidado), se reconocen revocaciones de la medida y una significativa discrecionalidad en su aplicación. Estas situaciones permiten advertir prácticas institucionales difusas y heterogéneas.
Se configura entonces un escenario paradojal para las mujeres que acceden a la prisión domiciliaria. Por un lado, el sistema penal reconoce que son estas mujeres quienes sostienen las tareas de cuidado del hogar y de sus hijos/as (razón por la cual se les concede esta modalidad), pero por otro, no garantiza ni provee ningún recurso o herramienta para que puedan efectivamente cumplir esas funciones. Un Estado que reconoce y desprotege, que nombra una responsabilidad y luego desampara.
El impacto de esta modalidad no se agota en esta mujer: se expande hacia los/as niños/as cuya vida cotidiana queda condicionada por las mismas restricciones. Ese arresto avanza sobre los derechos de hijas e hijos en edad escolar, afectando su acceso a la educación, continuidades en la trayectoria educativa y el desarrollo de vínculos sociales fundamentales. La restricción de movilidad impuesta a la madre repercute directamente en las posibilidades de participación de los/as niños/as en actividades comunitarias, profundizando situaciones de desigualdad.
Como expresión de una marcada invisibilización, en la provincia de Santa Fe no existe hasta el momento un registro sistemático ni información estadística consolidada que permita conocer con precisión cuántas mujeres, junto a sus niños y niñas, se encuentran cumpliendo condena bajo esta modalidad. La ausencia de estos datos limita la posibilidad de diseñar políticas públicas específicas orientadas a esta población.
Elegir un comienzo
A partir de experiencias que pretendían, desde la educación como espacio de autoría y transformación, generar efectos en las personas vinculadas al sistema penal, iniciamos este recorrido. Esta posibilidad se funda en un vínculo sostenido desde el año 2016, cuando en el marco de un Curso de Competencias Específicas de la UNR, comienzan a definirse los objetivos para lo que en 2019 sería la Cooperativa textil Ziza, que existe hasta el día de hoy conformada por liberados/as, familiares y actores territoriales.
Hoy la cooperativa, junto con otras cooperativas, espacios de capacitación y unidades productivas, integran el Frente de Liberados/as de Rosario, que en un vínculo de trabajo cotidiano con la UNR, asumen diversas estrategias para abordar las trayectorias de quienes egresan de la cárcel, están transitando alguna medida alternativa a la detención en la cárcel o se encuentran en prisión domiciliaria.
Enlazar el adentro y afuera de la cárcel, en el marco de un dispositivo de acompañamiento amplio, fue parte de una demanda sostenida de las personas privadas de su libertad y de un objetivo que la Universidad comenzó a asumir como desafío de intervención. En este sentido, historizar supone un ejercicio de reflexión y acción, una búsqueda en los intersticios, desde una metodología del devenir (Méndez, 2018) Desde esta perspectiva y con el propósito de re-visitar los propios acontecimientos, construimos un origen que emerge de la trayectoria compartida.
En estas confluencias y a través de diversas vías (organizaciones sociales, defensores/as públicos, profesionales de la salud y mujeres con arresto domiciliario) fuimos siendo convocados/as ante distintas necesidades y problemáticas vinculadas a mujeres que se encuentran cumpliendo condena bajo la medida de arresto domiciliario. Alojar estas demandas, nos devolvió una escena compleja para su abordaje que ponía en discusión la propia intervención (Frigerio, 2017) como categoría analítica y como acción política-territorial ¿Cómo diseñamos una intervención situada e integral? ¿Qué aspectos institucionales y comunitarios entran en tensión y dialogan en este y cada caso a acompañar?¿Qué trayectorias e historias traen las mujeres y portamos nosotros/as en pos de no propiciar sobre-intervenciones que obturen posibilidades? Todos interrogantes necesarios que fueron supervisando la conformación del equipo.
La experiencia del equipo de acompañamiento sociocomunitario. Hacer lugar desde lo afectivo.
Las historias que fuimos conociendo pueden comprenderse bajo la categoría de urgencias subjetivas (Korinfeld y Levy, 2024). Las mujeres con prisión domiciliaria atraviesan diferentes padecimientos (crisis de angustia, consumos problemáticos, autolesiones, encierro en condiciones de extrema soledad y aislamiento) sumado a necesidades habitacionales, falta de alimentos, por mencionar algunas de las problemáticas. Estas situaciones no las afectan únicamente a ellas: se expanden a las infancias que con ellas habitan. Pueden ser hijos/as, pero también sobrinos/as, hermanos/as, etc.
A partir de este hacer con otros/as, de componer estrategias que conserven algo del orden de lo vital, armamos un equipo de acompañamiento sociocomunitario con profesionales, liberados/as y familiares de personas detenidas- Un dispositivo que integra saberes, experiencias y recorridos para propiciar estrategias creativas, novedosas, que dialoguen con las políticas estatales y que también encuentren respuestas en las propias tramas territoriales próximas.
Comenzamos entonces a ensayar nuestro propio enfoque: un modo de pensar la práctica cotidiana y sus sentidos, de registrar lo que sucede en los encuentros con las mujeres detenidas, de reivindicar el carácter afectivo y político en el riesgo que asumimos al acompañar a un otro/a. Disponer herramientas para diseñar creativamente la intervención y componer con otres, con ellas y entre nosotres. Componer desde la dimensión deseante y en clave de responsabilidad y respeto.
¿Cómo construir un afuera, un territorio simbólico que opere como borde, que contenga y organice? ¿Cómo conformar trama y grupalidad? Preguntas que nos ponen a pensar la dimensión de ese acompañamiento que reconoce la capacidad de agencia de mujeres transitando esta situación domiciliaria, que lejos de una práctica asistencialista y tutelar, se propone instalar herramientas para la autonomía.
| País | Argentina |
|---|---|
| Correo electrónico | chiponimaria@gmail.com |
| Modalidad de inscripción de la ponencia | Taller de sistematización de experiencias |